//¿Cuál es la estrategia óptima de desconfinamiento?

¿Cuál es la estrategia óptima de desconfinamiento?

A medida que la primera ola de la pandemia de covid-19 disminuye en Europa, muchos países están empezando a relajar sus medidas de confinamiento y a permitir a sus ciudadanos a relacionarse y reincorporarse, aunque las recomendaciones siguen siendo que los trabajadores no esenciales continúen trabajando desde casa, siempre que sea es posible.

Cada país está reactivándose de una manera diferente pero, ¿cuál sería la mejor manera de volver a la llamada ‘nueva normalidad’ y que los trabajadores no esenciales regresen a sus puestos de trabajo?

A todo esto trata de dar respuesta un estudio que se publica hoy en « Frontiers in Public Health» realizado por científicos de la Universidad de Oxford y el Centro de Ecología e Hidrología del Reino Unido que llegan a una conclusión: la estrategia óptima sería liberar, aproximadamente, a la mitad de la población a las 2-4 semanas del final de un pico de infección inicial y luego esperar otros 3-4 meses para permitir que pase un segundo pico potencial antes de permitir al resto de trabajadores a incorporarse a sus puestos de trabajo. De esta forma, se minimizarían las muertes y se protegería la economía.

«Hemos visto que poner fin a la cuarentena a toda la población simultáneamente es una estrategia de alto riesgo y que un enfoque de reintegración gradual sería más confiable», escriben los autores.

A partir de un modelo de personas susceptibles, expuestas, infecciosas y recuperadas (o fallecidas) en el Reino Unido, los investigadores han identificado lo que ellos consideran la mejor estrategia para permitir que las personas abandonen su encierro, facilitando además que trabaje el mayor número de personas lo antes posible (mientras se mantiene el distanciamiento social), pero sin abrumar a los servicios de salud. En este caso, se produciría cuando hay, aproximadamente, 4 millones de personas infectadas en el Reino Unido. Este modelo simple, no solo es fácil de la interpretar, sino también que permite su fácil aplicación a otros países.

«Es difícil de predecir con exactitud lo que sucede a medida que se relaja el confinamiento, ya que las personas responderán de diferentes manera», señala Michael Bonsall de la Universidad de Oxford, autor principal del estudio. Sin embargo, comenta, «cuando se considera un grupo lo suficientemente grande de personas, los modelos matemáticos como el nuestro pueden reproducir los comportamientos esperados en una gran población».

Lo más importante es, con este modelo, se puede asumir una amplia gama de escenarios «¿Qué pasaría sí?» .

Los investigadores concluyen que la estrategia óptima sería ‘liberar’ aproximadamente a la mitad de la población a las 2-4 semanas del final del pico de infección inicial y luego esperar otros 3-4 meses para permitir que pase un segundo pico antes de dejar salir a todos los demás.

La solución óptima depende, en parte, de la tasa (poco conocida) de recuperación de las personas enfermas con covid-19 y la tasa de transmisión viral, pero no, o muy poco, de la tasa de mortalidad, el período de incubación o la efectividad de las medidas de confinamiento.

Aunque este modelo no indica qué personas deberían ser liberadas del confinamiento primero, los autores sugieren que probablemente deberían ser los más jóvenes, que se sabe que es menos susceptibles al covid-19, siempre que se controle de cerca con pruebas moleculares (PCR), ya que estarían en mayor riesgo.

«El mensaje final para gobernantes es que se debe actuar con mucha cautela y controlar muy de cerca cualquier paso de desconfinamiento. Nuestro modelo muestra que las segundas oleadas o rebrotes pueden producirse muy rápidamente si las tasas de transmisión son más altas de lo esperado, o si las personas relajan las medidas de confinamiento más de lo esperado. Se sabe, por el período de incubación retrasado entre la infección y la presentación de los síntomas, que los casos se identifican unos días tarde. «Solo al aumentar las medidas de detección podemos tener una idea precisa de cómo la propagación y el control de la enfermedad se está produciendo. Esto nos permitirá responder rápidamente si una segunda ola inmanejable comienza a aparecer», concluye Thomas Rawson de la Universidad de Oxford. (ABC)