//Italia se prepara para adoptar nuevas restricciones frente al coronavirus

Italia se prepara para adoptar nuevas restricciones frente al coronavirus

Un toque de queda a las seis de la tarde, el cierre de los centros comerciales los fines de semana, o prohibir la movilidad entre regiones salvo por motivos justificados. Son algunas de las medidas que Italia podría adoptar entre hoy y mañana en un nuevo decreto gubernamental ante la rápida propagación del virus en el país. Unas nuevas restricciones que llegarán tras un fin de semana de muchos nervios en el Ejecutivo, que ha hablado con las autoridades regionales y la oposición para negociar los próximos pasos a seguir para tratar de enderezar una curva epidemiológica que crece con demasiada velocidad.

El ministro de Sanidad italiano, Roberto Speranza, dio ayer 48 horas para endurecer las reglas, asumiendo que un nuevo confinamiento –aunque no tan largo como el que vivió el país en marzo– parece ser la única salida para frenar la curva. “Lo que más me preocupa son los datos absolutos, que muestran una curva aterradora”, confesó el titular de Sanidad.

Italia registró ayer casi 30.000 casos, en la línea de los últimos días, y murieron 208 personas en una sola jornada. Más de 8.600 contagios corresponden a la región de Lombardía, que de nuevo vuelve a ser la más castigada por la pandemia. El nuevo decreto del Gobierno también solicitará a las regiones que identifiquen algunas “zonas rojas” con el índice de transmisión del virus más alto. Parece cuestión de días que las autoridades italianas se decidan por cerrar grandes metrópolis como Milán, Nápoles, Génova o Turín.

Además, las regiones de Piamonte, Lombardía y Liguria han reclamado al Ejecutivo que se limiten los movimientos de las personas mayores de 70 años, y el gobernador de la última, Giovanni Toti, generó una fuerte polémica al escribir en sus redes sociales que de las 25 muertes en Liguria el sábado “22 eran pacientes muy ancianos, en su mayoría jubilados, no indispensables para el esfuerzo productivo del país”. Por supuesto, tuvo que rectificar y achacó el mensaje a un error de su departamento de redes.

El primer ministro, Giuseppe Conte, ha ido repitiendo estas últimas semanas que quiere evitar un nuevo confinamiento generalizado para preservar la economía y al principio se decantaba por medidas suaves, como la obligatoriedad de las mascarillas. Pero poco a poco la realidad se ha impuesto en el país y Conte se está viendo arrastrado por las regiones y los expertos sanitarios a unas nuevas restricciones que están afectando sus índices de popularidad, que crecieron como la espuma en primavera. Un sondeo del Corriere della Sera indica que si en septiembre el 65% de los italianos le juzgaban positivamente, ahora este número ha caído al 58%. Otro, de La Repubblica , señala que su popularidad ha caído 15 puntos desde marzo.

En Italia no ha sentado nada bien la decisión, hace una semana, de cerrar los bares y restaurantes a las 18 horas y también lugares de ocio como teatros, cines o gimnasios con el objetivo de evitar momentos de encuentro social. Si en la primera ola el consenso por las restricciones era absoluto, ahora la mitad de los italianos rechazan estas medidas, según las encuestas. Las protestas se han propagado por todo el país y han continuado este fin de semana, cuando se han vivido momentos de extrema tensión en manifestaciones en ciudades como Roma o Florencia. (La Vanguardia)