Rusia entra en el conflicto y pide la liberación de los rehenes extranjeros

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Rusia pide a Hamas que libere a los rehenes extranjeros, entre los cuales habría tres o seis rusos, según diferentes versiones. Una delegación de Hamas, encabezada por el número dos de su buró político, Musa Abu Marzuk, se entrevistó ayer en Moscú con el viceministro ruso de Exteriores, Mijaíl Bogdánov, como continuación de gestiones realizadas por Rusia en Qatar sobre los rehenes, seis rusos, según el portal israelí Yediot News , tres con doble nacionalidad, según el embajador ruso en Israel.

De otro lado, se cree que 23 ciudadanos rusos habrían muerto en los bombardeos de Gaza. La delegación de Hamas se despidió con parabienes, mientras que, por su parte, Bogdánov adelantaba que el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas, también acudirá “pronto” a Moscú.

La cita no tiene nada de extraño, y mucho menos en las actuales circunstancias. Moscú ha respaldado desde los tiempos de la URSS la causa palestina, cuando la encabezaba Yasir Arafat. En años recientes, Vladímir Putin se entrevistó con Mahmud Abas, y el ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, ha ido recibiendo a los líderes de Hamas, Jaled Mishal, Ismail Haniyeh y Abu Marzuk.

Moscú siempre ha apoyado la causa palestina, amén de sus particulares relaciones con Israel, Irán y Siria

El interés de Rusia en la cuestión palestina pasa además por la necesidad de estar muy presente de Oriente Medio, dadas sus particulares relaciones con Siria, Irán e Israel. En este sentido hay que entender las palabras de Putin el 13 de octubre: Rusia puede ser mediadora en el conflicto “ya que no le sigue el juego a nadie”.

Tanto es así que, según muchos observadores, lo primero que hizo el presidente ruso es quedar mal con Beniamin Netanyahu al no llamarle hasta días después del ataque de Hamas del 7 de octubre, a pesar de que han tenido buenas relaciones. Putin acusa a EE.UU. de “monopolizar” el conflicto sin respetar ni la aspiración palestina a un Estado propio ni las resoluciones de la ONU, que Israel ha incumplido siempre.

Lo que vino después fue un fuego cruzado de propaganda en el que Joe Biden metió a Putin y Hamas en el mismo saco (el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, llegó a decir que el ruso estaba detrás de los islamistas), mientras en Moscú los turiferarios habituales del Kremlin respondían de manera agria. En medio de todo esto, la propuesta rusa de alto el fuego ante el Consejo de Seguridad de la ONU fue tumbada porque no condenaba a Hamas (el embajador ruso condenó la violencia contra civiles en ambos lados). Hamas agradeció la postura rusa a pesar de que defiende la solución de dos estados, que no es precisamente la suya, y los analistas más proisraelíes comentaron que Putin estaba deteriorando las relaciones con el Estado hebreo. (La Vanguardia)

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