//¿Qué debemos saber sobre el uso de grasa propia para las intervenciones de pecho?

¿Qué debemos saber sobre el uso de grasa propia para las intervenciones de pecho?

El aumento de pecho con transferencia de grasa permite a las mujeres aumentar sutilmente el tamaño de sus pechos mediante el uso de una alternativa natural a los implantes mamarios: sus propias células grasas.

El injerto de grasa autóloga se basa en la recolección de grasa de aquellas partes del cuerpo en las que existe un excedente (muslos, glúteos, abdomen…) para, a continuación, tratarla y transferirla directamente al tejido mamario, consiguiendo aumentos conservadores en el tamaño de los senos.

Sin duda, hay distintas ventajas que hay que tener en cuenta a la hora de realizar un aumento de senos utilizando las propias células grasas de la paciente:

  • No se realizan incisiones en la mama: las células grasas se «cosechan» y luego se transfieren al pecho a través de cánulas finas. Se elimina la cicatriz tan típica de una intervención de pecho tradicional.
  • No hay necesidad de «mantenimiento» del implante: es probable que los implantes mamarios necesiten reemplazarse en el futuro (10 a 20 años), mientras que los resultados de la transferencia de grasa son duraderos.
  • Se evitan “desventajas” de los implantes mamarios como pueden ser las roturas o la contractura capsular.
  • El resultado es mucho más natural ya que la grasa propia se asienta en el lugar indicado evitando formas antinaturales que pueden producirse con las prótesis. Lo mismo ocurre con la textura, al tratarse de grasa propia no se nota la diferencia entre el pecho normal y la parte aumentada.
  • No se producen rechazos por parte del cuerpo ya que reconoce las células como propias en todo momento.
  • Tiempo de inactividad mucho más corto: se minimiza el tiempo de postoperatorio.
  • Tratamiento dos en uno: además de aumentar el pecho, se esculpe y mejora la figura y la silueta de la paciente gracias a la liposucción, ya que células grasas utilizadas para el aumento de senos con grasa autóloga se «cosechan» de áreas de exceso relativo, como el abdomen y los muslos.

Como ya hemos comentado por encima, también existen algunas desventajas muy claras a la hora de realizar un aumento de senos con transferencia de grasa:

  • Para que el injerto de grasa sea realmente efectivo no se pueden transferir grandes cantidades, ya que la supervivencia del injerto de grasa requiere de un tejido receptor bien vascularizado.
  • El agrandamiento de los senos es de aproximadamente ¼ de tamaño de copa.
  • Es posible que se requieran varios procedimientos si se desean aumentos más sustanciales en el tamaño del pecho.
  •  Aunque no es habitual, pueden aparecer bultos, nódulos y quistes de aceite en los senos, que pueden ser confusos en la vigilancia rutinaria del cáncer de mama.

Sabiendo estas ventajas y desventajas, podemos afirmar que las mejores candidatas para el aumento de senos con transferencia de grasa son aquellas mujeres que desean aumentar el volumen de sus senos en aproximadamente una cuarta parte del tamaño de una copa y que, además, cuentan con suficiente grasa en otro lugar como para poder extraer los injertos necesarios.

Es fundamental también que las mujeres cuenten con un índice de masa corporal (IMC, una medida confiable de la grasa corporal) de menos de 25 kg/m2, además presentar una mamografía normal y no contar con antecedentes personales o familiares de enfermedades mamarias.

El injerto graso puede utilizarse como procedimiento principal para el aumento de mamas, lo que comúnmente llamamos aumento de pecho con grasa propia, o bien como complemento de las prótesis mamarias en el aumento de pecho combinado, o bien para corregir unos pechos asimétricos con diferencias en forma y/o tamaño.

El lipofilling o injerto de grasa significa usar la grasa de la paciente para mejorar la forma, el tamaño y la densidad de la mama, consiguiendo resultados de aspecto muy natural.

Para casos leves de asimetría en los que la diferencia es solo un tamaño de copa o menos, los injertos de grasa pueden ser una opción para corregir el volumen desigual de los senos y las pequeñas irregularidades.

Otra aplicación del lipofilling mamario es para la reconstrucción mamaria de pacientes que desean quitarse los implantes mamarios. Una cirugía de explantación de implantes dejará una mama flácida y sin volumen.

Es por ello que en muchos casos podemos realizar un lipofilling con injertos de grasa colocados bajo la piel y detrás de la glándula mamaria. De esta forma conseguimos recuperar una parte del volumen eliminado al quitar la prótesis y un tensado de la piel para paliar la flacidez y obtener una mama más turgente.

¿Cómo es el lipofilling de mamas?

El aumento de mamas con transferencia de grasa incorpora dos procedimientos que se realizan simultáneamente: la liposucción, que permite la recolección de células grasas, y el propio procedimiento de injerto de grasa, en el que la grasa recolectada se prepara cuidadosamente y luego se transfiere a los senos.

Durante la consulta inicial, el cirujano estudiará el contorno anatómico de la paciente. Se evaluarán las distintas áreas que presentan un exceso de grasa, y que pueden incluir la parte externa e interna de los muslos, las caderas, el abdomen, la zona glútea…

La recolección de la grasa se realiza mediante técnicas de liposucción, intentando producir el menor trauma posible al adipocito. En nuestra clínica empleamos el sistema WAL (liposucción asistida por agua a presión) con Body-Jet.

El proceso de liposucción se inicia introduciendo una pequeña cantidad de fluido anestésico en la zona de extracción, lo que garantiza un menor daño a las células grasas.

Tras esto, se insertan unas finas cánulas mediante las que se introduce agua a una presión moderada entre los adipocitos para liberarlos con el menor daño posible; al mismo tiempo se extraen suavemente las células aplicando una presión negativa de aspiración, lo que asegura su viabilidad para el uso posterior como material de relleno.

La inyección de estos fluidos con presión moderada es fundamental para el lavado y purificación de las células grasas y las células madre acompañantes. Una vez extraídas, se depositan en un contenedor sellado. Las células se centrifugan con el objetivo de separar el componente graso a transferir.

Una vez purificada, lavada y centrifugada, la grasa se inserta en el pecho mediante la utilización de cánulas huecas muy finas de diferentes longitudes y grosores que están conectadas a las jeringas que contienen el tejido adiposo refinado. Las cánulas se insertan en la mama a través de pequeñas punciones que no dejarán cicatrices visibles. Es un proceso técnico y muy delicado que permite enhebrar cuidadosamente las células en múltiples planos del seno. (Fuente: Dr. Julio Terrén, cirujano plástico)