//Polonia lanza una campaña para detener la financiación de la maquinaria de guerra de Putin

Polonia lanza una campaña para detener la financiación de la maquinaria de guerra de Putin

El polaco es sin duda uno de los gobiernos europeos más conscientes de la necesidad de frenar la política militar rusa y de disuadir a Putin de su estrategia de avances territoriales. Los medios polacos airean encuestas realizadas en Rusia como la última de Active Group, a base de llamadas telefónicas entre el 11 y el 14 de marzo. Según este sondeo, el 75,5% de los rusos apoya que Polonia sea el próximo país invadido, mientras que un 41% prefiere a las repúblicas bálticas y el 39% apunta preferentemente a los países que pertenecieron al Pacto de Varsovia, como Bulgaria, la República Checa, Eslovaquia, Hungría y Rumanía. Solo un 13,4% rechazó atacar a otros países para obligarlos a dejar de apoyar a Ucrania y solo el 25,5% rechazó el uso de armas nucleares.

Pero esta sensación de peligro inminente no es compartida por el resto de los socios europeos y el primer ministro Mateusz Morawiecki ha decidido acercarlos a esta realidad por medio de una campaña publicitaria en toda la UE con la que pretende «despertar la conciencia de Europa» y disuadir a Occidente de seguir cooperando económicamente con Rusia, según ha informado el diario ‘Dziennik Gazeta Prawna’. Morawiecki ha lanzado este pasado fin de semana la campaña #StopRussiaNow, dirigida principalmente a los políticos de Europa occidental, a quienes acusa de querer volver demasiado rápido a las buenas relaciones con el Kremlin. «Vladímir Putin ha preparado una operación especial que incluye crímenes de guerra y genocidio. Lo que está sucediendo en las calles de Ucrania nos conmocionó, pero solo por un corto tiempo», lamenta, y agrega que quiere que la campaña se convierta en «un grito de aquellos que han sido brutalmente asesinados en ciudades, pueblos y aldeas».

Según Morawiecki, los primeros vagones publicitarios ya se dirigen a las ciudades más grandes de Europa occidental, en la que pronto podrán llamar la atención de los viandantes. La mayoría de las pancartas, cuyas fotografías publicó el primer ministro en su cuenta de Twitter, se basan en la comparación entre el nivel de vida de las clases media y alta de Europa occidental y los resultados de la invasión rusa de Ucrania. Por ejemplo, uno de los carteles muestra la imagen de un hombre de mediana edad sentado en una cama de hospital, limpio y con aspecto de estar bien atendido, y una imagen de un hospital devastado en el Óblast de Luhansk. «¿Está satisfecho con su atención médica? #StopRussiaNow, dice el anuncio. Morawiecki se propone además visitar varias capitales clave de Europa para concienciar a otros líderes estatales de aumentar las sanciones económicas contra Rusia. «Alemania, Francia, Austria, Italia: estos países tienen que hacer todo lo posible para detener la guerra en Ucrania suspendiendo la financiación de la maquinaria de guerra de Putin», ha mencionado, tras insistir en que las sanciones ya vigentes son «insuficientes». «Miren al rublo, miren las condiciones de la economía rusa. Las sanciones afectan a Moscú, pero solo a largo plazo, mientras que Ucrania necesita ayuda aquí y ahora», ha declarado.

Desde el inicio de la invasión rusa, Polonia ha donado a Ucrania misiles antitanque, misiles antiaéreos, municiones y drones por valor de 1.600 millones de euros, según ha calculado Morawiecki tras reunirse en Cravovia con su homólogo ucraniano, Denys Chmygal. A eso se suman, según los medios polacos, unos 60 vehículos blindados. «Este equipamiento está destinado no solamente a preservar la soberanía de Ucrania, sino a preservar la soberanía polaca y europea», ha dicho Morawiecki tras la firma de un acuerdo de cooperación para los sectores de ferrocarriles y transporte de mercancías que permita a Kiev eludir el bloqueo de los puertos ucranianos. Pero ninguno de estos esfuerzos será efectivo si el resto de Europa continúa engrasando la maquinaria bélica rusa con el dinero proveniente de la compra de productos energéticos a Moscú. De ahí que Morawiecki se empeñe en concienciar al resto de socios europeos. En la región fronteriza se avanza en este sentido a gran velocidad. Bulgaria, donde el 90% del gas procede de Rusia, será independiente de ese suministro en cuanto se fije el precio, según el vicepresidente del comité parlamentario de Energía, Ivaylo Mirchevon, que espera que el interconector de gas con Grecia entre en funcionamiento después de julio para recibir cantidades suficientes de gas de Azerbaiyán.

El ministro eslovaco de Economía, Richard Sulík, ha señalado como alternativa al combustible nuclear ruso, la empresa estadounidense Westinghouse, con una planta de producción en Suecia, además de los dos depósitos de uranio locales, en el este del país. Finlandia, por su parte, ha restringido desde el domingo la capacidad de transmisión en conexiones transfronterizas con Rusia, de manera que la capacidad de importación será de un máximo de 900 MW en lugar de los 1.300 MW anteriores. La vicepresidenta de la Comisión Europea, Věra Jourová, ha declarado este pasado fin de semana en la televisión checa que espera que el sexto paquete de sanciones contra Rusia se presente esta misma semana. (ABC.es)