//Daniela Cajías: «El Goya me dio a conocer, pero sigo trabajando como antes»

Daniela Cajías: «El Goya me dio a conocer, pero sigo trabajando como antes»

En 2021 Daniela Cajías hizo historia: fue la primera boliviana en ganar un premio Goya, en la categoría de Dirección de Fotografía. La cinta en la que participó, Las Niñas, se estrenará comercialmente mañana en Bolivia.

La realizadora visitó el país para presentar la obra y, de paso, conversó con Página Siete acerca de su carrera y el impacto de haber obtenido el reconocimiento de la industria española.

¿Qué expectativas tiene sobre el estreno de Las Niñas?

Naturalmente espero que le guste a la gente. Si bien la trama transcurre en España, creo que la audiencia podrá identificarse con los sentimientos y posiciones de la protagonista.

¿Cómo llegó a formar parte del equipo de Las Niñas?

Dos años antes del rodaje me puse en contacto con la productora, Valérie Delpierre, por una película suya que me gustó mucho. Le pasé el enlace de la película brasileña Las dos Irenes en la que trabajé antes.

Pilar Palomero se encontraba buscando una directora de fotografía y Valérie pensó en mí y le pasó el contacto. Así se comunicaron conmigo.

¿Cuál es el enfoque que usó?

Queríamos tener una cámara muy cercana a la protagonista, muy intimista. Además, era necesario que nos transporte a la década de 1990.

También trabajamos para que la iluminación pueda transmitir las emociones de Celia, la protagonista. Debíamos reflejar cómo  ella transita hacia la adolescencia, una etapa  difícil.

Buscamos presentar atmósfera y sensaciones que  no estaban escritas en el guion y que ningún personaje las dice, pero que existen y complementa la narrativa.

Es común que  estudiantes apunten a ser  directores generales. ¿Qué la llevó a especializarse en el apartado técnico?

Sucede porque se conoce muy poco de los cargos técnicos. Pero es importante recordar que en una película todos somos cineastas, del director a los maquilladores.  Sí, normalmente se le da más importancia al director, pero su trabajo es igual de difícil y él da la cara por el filme.

También es muy bonito acompañar al director y aportar desde tu especialidad. Por eso invito a los estudiantes a que descubran los otros cargos alucinantes que hay en la producción.

Anteriormente expresó su aprecio por la luz natural en el rodaje. ¿Por qué?

Estudié en Cuba y allí enseñan mucho a trabajar con la luz natural, a desarrollar sus posibilidades. Ningún aparato va a llegar a la potencia y calidad del sol. Es la mejor luz que hay.

Siendo más técnicos, la luz del sol tiene paralelos, lo que hace que no pierda potencia a medida que va avanzando, a diferencia de las artificiales.

Ahora no siempre podemos utilizar este recurso, ya sea por la hora del día o las condiciones climáticas. Pero siempre que puedo trabajo con luz natural. Y como desarrollé mi técnica aquí, de bajo presupuesto, es ideal porque es gratuita.

¿Se puede decir que en Bolivia hizo cine “guerrillero”?

Sí, guerrilla total. Uno tiene que aprovechar todos los medios que se tienen, por pocos que sean, para sacar adelante un proyecto. Eso por fuerza agudiza la imaginación.

¿Cómo fue el paso del cine guerrillero boliviano a uno más grande y con apoyo estatal?

Es una diferencia grande. Los directores no sufren años, con muchas deudas. Además, hay apoyos para todos los procesos de la producción. La puedes hacer de golpe, no como acá que tienes que hacerla por partes en un largo periodo.

Ganó el Goya. ¿Eso tuvo un gran impacto en su carrera?

Tengo que seguir trabajando como antes. El Goya me dio a conocer en la industria y me llegan más proyectos, pero debo seguir esforzándome.

El cine es muy inestable, por lo que no creo mucho en la influencia del Goya. Sí, me permitió conocer más gente y eso acercarme a otros proyectos, pero nada más. Debo seguir moviéndome y trabajar.

Siendo más técnicos, la luz del sol tiene paralelos, lo que hace que no pierda potencia a medida que va avanzando, a diferencia de las artificiales.

Ahora no siempre podemos utilizar este recurso, ya sea por la hora del día o las condiciones climáticas. Pero siempre que puedo trabajo con luz natural. Y como desarrollé mi técnica aquí, de bajo presupuesto, es ideal porque es gratuita.

¿Se puede decir que en Bolivia hizo cine “guerrillero”?

Sí, guerrilla total. Uno tiene que aprovechar todos los medios que se tienen, por pocos que sean, para sacar adelante un proyecto. Eso por fuerza agudiza la imaginación.

¿Cómo fue el paso del cine guerrillero boliviano a uno más grande y con apoyo estatal?

Es una diferencia grande. Los directores no sufren años, con muchas deudas. Además, hay apoyos para todos los procesos de la producción. La puedes hacer de golpe, no como acá que tienes que hacerla por partes en un largo periodo.

Ganó el Goya. ¿Eso tuvo un gran impacto en su carrera?

Tengo que seguir trabajando como antes. El Goya me dio a conocer en la industria y me llegan más proyectos, pero debo seguir esforzándome.

El cine es muy inestable, por lo que no creo mucho en la influencia del Goya. Sí, me permitió conocer más gente y eso acercarme a otros proyectos, pero nada más. Debo seguir moviéndome y trabajar.

Me gustaría. Amo mi país.

Pero hay dificultades. ¿Cuáles cree que son  las principales?

La falta de apoyo del Estado. Si lo hiciera como en otros países se podría vivir del cine de forma más estable. Y tiene que cambiar las políticas actuales.

¿Qué le llevó a ser cineasta?

Todos los cineastas tenemos una pasión por este arte, ya que no es estable, en el país no hay negocio, pero sí hay amor.

¿Desarrolló un estilo particular o puede decir que se adapta a lo que necesiten los directores?

Me adapto a lo que necesiten. Mi trabajo es entrar a la cabeza del director y traducir sus ideas en imágenes. Ahora bien, hay disgustos y conflictos, pero también mucha satisfacción.

¿Qué tan difícil es entrar en esas cabezas?

Súper difícil. Cada uno es diferente: unos más visuales, otros más comunicativos… los directores de fotografía tenemos que ser muy flexibles y acomodarnos al director que tenemos delante de nosotros.

Pero me encanta que sea así. Cada trabajo es distinto y no se limita a una fórmula.

¿Dónde le gusta trabajar?

No sé. Todavía tengo mucho por descubrir. Por ejemplo, cada vez más voy conociendo nuevas regiones de España.

HOJA DE VIDA

  • Nacimiento • Daniela Cajías nació en La Paz el 8 de septiembre de 1980.
  • Estudios • Comenzó en la Escuela de Cine y Artes Audiovisuales (ECA) de La Paz. Posteriormente fue a la Escuela Internacional de Cine y Televisión (EICTV) de San Antonio de Los Baños, Cuba.
  • Bolivia • Trabajó en las cintas Hospital Obrero (2009), dirigida por Germán Monje, y  Los viejos (2015), dirigida por Martín Boulocq.
  • Brasil • En Hoje tem alegria (2011) y Las dos Irenes (2018), ambas dirigidas por Fabio  .
  • Otras • La eterna noche de las doce lunas (2013), de Priscila Padilla, Colombia. (Página Siete)